Digresiones 3.0 | @Joansinmiedo

El futuro se construye con pequeños ladrillos de ilusión

Entradas etiquetadas ‘Genocidio

El rey de España: un demócrata de siempre

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Escrito por Juan Pérez

4 diciembre 2009 a 17:21

Todos comulgaban: Franco, Salazar, Hitler, Pinochet, Mussolini, Pavelic, Videla…

El genocida de los chilenos, Pinochet

Juan Pablo II, ése que va para santo, saludando al genocida Pinochet

El genocida sanguinario Pinochet, tomando la ‘Sagrada Forma’

El genocida impune de los españoles, Francisco Franco


Franco, el genocida, bajo palio

El genocida patrio, Franco, toma el ‘cuerpo de Cristo’, al lado de ‘La Collares’

Hitler, el genocida de los europeos

Pio XII recibiendo al genocida Hitler

Pavelic, el genocida croata

Pavelic, otro genocida, rodeado de unas piadosas monjas

Mussolini el genocida italiano


El futuro Pío XII, con el genocida Mussolini

Salazar, el genocida de nuestros hermanos portugueses

Salazar con un cardenal católico

Videla, el genocida de los argentinos

El cardenal Samoré saluda al genocida Videla

Trujillo, el genocida de los dominicanos

Trujillo también comulgaba

Escrito por Juan Pérez

29 noviembre 2009 a 14:20

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Simplemente: ¡Bravo!

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Escrito por Juan Pérez

10 noviembre 2009 a 15:22

Sinvergüenzas

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Sernado
El Senado, con los votos del Partido Socialista Obrero Español, niega  a la Justicia de España la persecución de genocidas y dictadores fuera de nuestras fronteras: Se abre la veda.
(Imagen: Público.es)

Sinvergüenzas.

Escrito por Juan Pérez

8 octubre 2009 a 3:02

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A un poeta muerto. (Luis Cernuda)

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Así como en la roca nunca vemos
la clara flor abrirse,
entre un pueblo hosco y duro
no brilla hermosamente
el fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
verdor en nuestra tierra árida
yazul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
sordamente en la entraña
toda hiel sempiterna del español terrible,
que acecha lo cimero
con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
con algún don ilustre
aquí, donde los hombres
en su miseria sólo saben
el insulto, la mofa, el recelo profundo
ante aquel que ilumina las palabras opacas
por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
vivo estabas como un rayo de sol,
yya es tan sólo tu recuerdo
quien yerra y pasa, acariciando
el muro de los cuerpos
con el dejo de las adormideras
que nuestros predecesores ingirieron
aorillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
sombras son estos hombres
que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
la muerte se diría
más viva que la vida
porque tú estás con ella,
pasado el arco de tu vasto imperio,
poblándola de pájaros y hojas
con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
tras de sí los deseos
con su exquisita forma, y sólo encierran
amargo zumo, que no alberga su espíritu
un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
como entonces, tan mágico,
que parece imposible
la sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
que su ignoto aguijón tan sólo puede
aplacarse en nosotros con la muerte,
como el afán del agua,
a quien no basta esculpirse en las olas,
sino perderse anónima
en los limbos del mar.

Pero antes no sabías
la realidad más honda de este mundo:
el odio, el triste odio de los hombres,
que en ti señalar quiso
por el acero horrible su victoria,
con tu angustia postrera
bajo la luz tranquila de Granada,
distante entre cipreses y laureles,
yentre tus propias gentes
y por las mismas manos
que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
un viento demoníaco le impulsa por la vida,
y si una fuerza ciega
sin comprensión de amor
transforma por un crimen
a ti, cantor, en héroe,
contempla en cambio, hermano,
cómo entre la tristeza y el desdén
un poder más magnánimo permite a tus amigos
en un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
busque otros valles,
un río donde del viento
se lleve los sonidos entre juncos
y lirios y el encanto
tan viejo de las aguas elocuentes,
en donde el eco como la gloria humana ruede,
como ella de remoto,
ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
el puro amor de un dios adolescente
entre el verdor de las rosas eternas;
porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
tras de tanto dolor y dejamiento,
con su propia grandeza nos advierte
de alguna mente creadora inmensa,
que concibe al poeta cual lengua de su gloria
yluego le consuela a través de la muerte.

Escrito por Juan Pérez

18 agosto 2009 a 16:29

Maestros de la República (I): Arximiro Rico, luz dos humildes

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Le prendieron y se lo llevaron, mientras su madre pedía que lo dejasen. En La Muiña pararon para comer y beber en la taberna de mis abuelos y lo dejaron atado a una argolla que se utilizaba para atar al ganado. Mi abuela intentó darle agua y no la dejaron. Le dieron en cambio unas patadas. Y siguieron bebiendo, probablemente para coger fuerzas. Después se dirigieron por la sierra en dirección a Montecubeiro, que había sido declarada zona de guerra y donde un teniente coronel de la Guardia Civil se encargaba de hacer valer la fuerza del terror. Algunos de los que con él iban hicieron sin esfuerzo parte de la subida, pues subieron a caballo del maestro de San Bernabé. Y en la sierra de Montecubeiro sucedió lo que resulta más estremecedor. Le cortaron los testículos [y se los metieron en la boca]. Le quitaron los ojos. Le cortaron la lengua. Y lo remataron a palos y tiros de escopeta. Era el primero de septiembre de 1936.

Narciso de Gabriel y Xosé Manuel Sarille,

Arximiro Rico, luz dos humildes. Vida e morte dun mestre republicano.

El horror que éste Maestro sufrió, por ser la Luz de Los Humildes, por ser un faro de cultura y raciocinio en medio del oscurantismo caciquista, es algo que revuelve las entrañas, hacer hervir la sangre y hace brotar lágrimas a cualquiera que lee su historia. He tomado este fragmento del libro Maestros de la República, de Mª Antonia Iglesias, en él se cuentan los crueles sinos de 11 Maestros de la República, Maestros de la Instrucción Pública que intentaron  llevar luz y progreso al oscuro y sombrío campo español.

A Derradeira lección do mestre

A Derradeira lección do mestre

Arximiro Rico era Maestro en Baleira (Lugo). Él era la autoridad moral, legal y científica para sus veciños. Arbitraba conflictos, proyectaba reforestaciones, y enseñaba ya Ciudadanía a sus paupérrimos alumnos: Ciencia, moral y modales, Historia, Geografía y laicismo, Matemáticas y mesura, Lengua y Teatro, Arte, civismo y humanismo.

Arximiro era agnóstico y no tenia carnet de ningún partido político. Le mataron, le masacraron peor que a un perro, peor que a una alimaña. Le martirizaron; y le martirizaron porque él era muy peligroso.

Él podía enseñar a sus humildes veciños lo que era la Libertad, la Igualdad, el progreso, la cultura, etc Todo aquello que podía hacerlos libres de los caciques, de la ignorancia servil y del párroco.

Le mataron porque era la Luz de los Humildes.

Escrito por Juan Pérez

1 abril 2009 a 15:17

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